Entrevista a Sergi Bueno (Niu)

Sergi Bueno es activista cultural y responsable del Niu, una asociación presente en el barrio del Poble Nou de Barcelona desde 2005 y que gracias a su labor y al local que gestiona hemos podido disfrutar de actuaciones de música electrónica en uno de los pocos lugares que apuestan por nuevos talentos. Hablamos con él de cultura subterránea y de alta cultura, de bass music, de festivales masivos y conciertos minoritarios y de la transformación imparable de la Ciudad Condal y con ella la de su propio barrio: el Poble Nou.

 

¿Cuales son los orígenes del Niu y que te llevó a montar este espacio?

El origen del Niu se remonta doce años atrás, en 2005. Soy de formación periodística y estuve trabajando en prensa durante unos diez años. Trabajé en La Vanguardia digital entre otros proyectos, un medio bastante tradicional aunque radicalmente novedoso por el enfoque hacia las nuevas tecnologías sobre todo por el concepto online como medio de comunicación. En esa época simultaneaba dicho trabajo con la colaboración en la organización de pequeños festivales muy cercanos a las en aquel momento denominadas nuevas tecnologías (multimedia, músicas electrónicas, etc). Con el tiempo se invirtió la dedicación, convirtiéndose la organización de esas actividades creativas en mi principal ocupación y pasando a un segundo plano las de tipo periodístico.

Yo nací en el Poble Nou [de Barcelona] y quería disponer de un espacio en mi barrio donde pudieran llevarse a cabo estas actividades artísticas. En los inicios nos ayudó el hecho de que Poble Nou no era una zona donde se encontrasen este tipo de espacios, más propios del centro de la ciudad, aunque en los últimos años ya es una zona muy conocida, sobre todo por el crecimiento y transformación urbanística. Otra razón para iniciar un proyecto como el Niu era ofrecer a la ciudad y al público un espacio donde suceden exhibiciones artísticas que en general están cerca de nuevos lenguajes, géneros, formas etc, con gente novel o combinada también con gente con trayectorias más consolidadas. El Niu lleva ya doce años apoyando estas nuevas culturas y tendencias y lo hace a través de tres maneras.

La primera es  a través una sala de exhibición abierta al barrio que acoge exposiciones de pintura, fotografía, arte digital impreso en papel, etc, Esta sala también acoge artes performánticas ya que  dispone de un pequeño escenario en el que se llevan a cabo actuaciones en directo, proyecciones de video, video-danza, cortometraje, arte audiovisual. La segunda actividad en el Niu está en los espacios privados, que podríamos ver como un vivero de proyectos, en los que diversas personas tienen su taller, oficina o estudio, centrado fundamentalmente en el ámbito informático (diseño gráfico, creación e imagen digital, video, arquitectura, etc) y que desarrollan su proyecto el tiempo suficiente para que éste madure. Por último el Niu desarrolla otras actividad fuera de la sala, colaborando con el centro de producción y creación audiovisual Hangar y al el que ocasionalmente trasladamos algunas de las actividades que requieren de espacios más grandes. También colaboramos a nivel de barrio en las fiestas populares, básicamente en la organización de conciertos y festivales en dichas fechas.



¿Cual es la relación con el barrio del Poble Nou?

Frecuentemente lo que programamos no entra dentro de las audiencias masivas, básicamente por que las escenas que rodean a dichos artistas son todavía muy pequeñas o incluso están en fase de creación, puesto que en muchos casos es su primera toma de contacto y su primera muestra de cara al publico de su trabajo. Por diversas circunstancias el espacio no está abierto todos los días, como lo estaría por ejemplo un bar, sino que centramos nuestra actividad según las acciones que queremos llevar a cabo (generalmente un par de días o tres a la semana) ya sean en forma de exposiciones o conciertos, de manera que la gente que acude ya sabe cual será evento que se realizará.

Nuestro vínculo es estrecho con el barrio no tanto por que el público general se pase por nuestro espacio sino por nuestra actitud proactiva al salir a la calle y organizar actividades, como por ejemplo las fiestas que llevamos a cabo y que antes he mencionado o bien las que se puedan realizar en colaboraciones externas.  Esta actitud la desarrollamos a través de reuniones con entidades del barrio como la Coordinadora de Entitats del Poble Nou o con Poble Nou Crea (plataforma de espacios de arte del barrio).



¿Que experiencia tenéis con Hangar?

Muy buena. Es un espacio con apoyo público importante que dispone de salas y equipamientos muy apropiados para determinadas actividades y nos parece muy bien que dichos espacios se ofrezcan o se cedan y que un espacio como Niu los pueda aprovechar. Ellos no necesitan entidades externas para organizar eventos pero a pesar de ello abren la puerta a entidades como nuestra asociación a través de un convenio mediante el que puntualmente realizamos acciones que necesitan de más espacio que el que tenemos aquí, además de horario un poco más extendido.

Este convenio nos favorece a ambas partes ya que Hangar no dispone de personal para realizar actividades durante el fin de semana pero en cambio desde el Niu si que nos interesa trasladar parte de nuestra programación allí. Gracias a este vinculo Niu hace de puente entre colectivos artísticos diversos y Hangar. Por ejemplo si hemos trabajo con alguien con el que de pronto surge la necesidad de hacer algo de mayor envergadura podemos ofrecer Hangar, lo que supone una mayor producción para llevarlo a cabo, pero que sirve como herramienta para hacer crecer determinadas propuestas.

A nivel de relación tanto con el anterior director (Pedro Soler) como con la actual (Tere Badia) hemos tenido una excelente relación. Todos los directores de Hangar son excelentes en su trabajo, sobre todo Tere. que es una persona muy culta, muy tranquila, que sabe ponerte en tu sitio cuando hace falta, pero que te da una cierta libertad. 

Hay que tener en cuenta que nuestra asociación tiene una fortaleza, podríamos decir espiritual, en cuanto a la convicción tanto nuestra como de los colaboradores y colectivos artísticos respecto de lo que hacemos pero también fragilidad en cuanto a aspectos económicos donde cualquier contratiempo, por ejemplo que se estropee un equipo, puede acarrear problemas. Gracias a espacios como el nuestro o el Hangar donde se cubre a duras penas los costes que se generan al organizar una actividad y donde todos los que participan arriman el hombro, muchas veces de forma prácticamente altruista, ha sido posible ver varias hornadas de artistas emergiendo y creciendo con nosotros. Nuestra valoración por tanto es muy positiva ya que hay gente que tira hacia adelante y que le ha ido bien disponer de estos espacios.


¿Crees que existe una brecha entre centros como el Niu que ayudan a divulgar las nuevas propuestas y los centros de lo que podemos llamar de alta cultura?

Es bastante obvio. Es verdad que a veces en determinados centros públicos determinadas propuestas, a veces no necesariamente brillantes, tienen una difusión que permite alcanzar a un gran número de personas mientras que propuestas excelentes en ámbitos más emergentes no consiguen la difusión y el reconocimiento que se merecen. La buena noticia es que me parece que el talento se abre camino finalmente y muchas de las propuestas acaban siendo reconocidas en entornos mainstream, por un camino más lento, es verdad.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la música. En los centros de difusión de propuestas emergentes se da cabida a sonidos novedosos, a veces duros, a veces rapidísimos, a veces incómodos. Con el tiempo dichos sonidos puedes encontrarlos reformulados, remezclados, recontextualizados en espacios maisntream como puedan ser los anuncios de televisión, o en conciertos y festivales masivos. El espacio pequeño de rareza con poco publico o muy especializado, pero con el tiempo parte de estos trabajos se acaba adoptando en forma de video mapping para una obra de teatro, o en forma de banda sonora mas rompedora que es presentada para un púbico más adulto.

Este salto no se si se debe combatir y se debe vivir como algo natural el hecho de que existan trincheras donde se desarrolla la cultura subterránea o underground en oposición al mainstream, entendido como nuevos lenguajes que en el momento de su aparición son difíciles y transgresores pero con el tiempo se hacen un hueco, ya sean actividades como la pintura, el graffiti el videoarte o las instalaciones, entrando en espacios como el MOMA o el CCCB, o festivales de música mainstream que absorben aquellos géneros que antes se organizaban en raves o clubes clandestinos. 



¿Qué papel debe tener el poder público en cuanto a gestión? ¿Debe subvencionarse la cultura?

La asociación Niu recibe una ayuda del ayuntamiento de Barcelona a través de su subvención general. Esta subvención pública es importante y nos ayuda a mantener abiertas las puertas a propuestas artísticas  que no son viables desde el punto de vista económico por el momento, pero que sino fuera por lugares como el nuestro no se cuales serán las posibilidades de poder mostrarse al publico. Que el ayuntamiento detecte que esa ayuda es importante para mantener la continuidad de estos eventos es coherente con nuestra manera de enfocar y dirigir este espacio.

Por otro lado no queremos que esa ayuda represente un porcentaje excesivamente elevado respecto del presupuesto general de la asociación, manteniéndolo entorno al 25 o al 30% como mucho. Las propias bases de estas ayudas ya delimitan claramente esta condición para poderse conceder. Nuestro ánimo es depender lo menos posible de dicho apoyo público, no por que nos de miedo ni tampoco por una idea de rechazo a la subvención en si, de hecho nunca nos han pedido explicaciones acerca de nuestras actividades más allá de la justificación económica de lo gastado.

El apoyo público, que se mantiene gracias a los impuestos, es importante y vale la pena que esté presente en la cultura y el arte y que asociaciones como el Niu podamos acceder a él. Hay que decir que dicha subvenciones culturales en los diferentes ámbitos (municipal, comarcal, diputación, etc) es bastante irrisorio. Hay espacios que claramente no podrían llevar a cabo según que proyectos sin ese magro apoyo. En determinadas circunstancias puede surgir la duda de si era o no necesario invertir nuestros impuestos en determinada propuesta artística que a veces puede no entenderse, ya sea en el ámbito pictórico, fotográfico, etc sin embargo la aportación que dichas propuestas aportan en forma de lenguaje, estética o de mensaje que puede que pasados unos años hayan sido absorbidos por la cultura mayoritaria, de forma que lo raro pase a ser cotidiano e incluso cercano.

Sin la ayuda pública no hubiéramos cerrado pero seguramente dispondríamos de menos herramientas y muchas propuestas arriesgadas no hubieran tenido cabida. Pero también representa un toque de atención para no dormirnos y seguir trabajando ya que esas ayudas pueden no tener continuidad. Esto lo hemos visto en los años de crisis fuerte donde las subvenciones concedidas por la Generalitat no se pagaron y muchos espacios que tenían una dependencia excesiva tuvieron que cerrar o replantear sus proyectos.



Mantenéis una programación cultural que cubre diferentes aspectos, como puedan ser talleres, conciertos, sesiones DJ  ¿A que se debe esta línea? ¿Que criterio sigues a la hora de programar conciertos?

Somos heterogéneos por definición y en el tema concreto de los conciertos intentamos mantener este eclecticismo. Podríamos definir sesiones temáticas de tal estilo los viernes, o de tal otro los sábados, hacer flyers y repartirlos por los hoteles que hay en el Poble Nou y que la sala se llene de turistas bebiendo sangría… aún estamos a tiempo de hacerlo, ¡no te creas! (risas) Sin embargo, y volviendo al tema de la flexibilidad que ya he comentado anteriormente, nos inclinamos por apoyar propuestas que a veces no están maduras, o que pertenecen a géneros o tendencias aún en desarrollo, o que directamente no pertenecen a ninguna tendencia reconocible.  Programamos sesiones desde aquí  a veces ciclos de propuestas que hayamos visto los últimos meses centrado por ejemplo en la electrónica o los audiovisuales. En estas acciones también entra Hangar con el que coordinamos estas actuaciones  de recuperar propuestas  y darles visibilidad.

Estamos abiertos y valoramos asimismo cuando gente que nos ha pedido actuar, ya sea llamándonos, escribiéndonos, y que ha invertido tiempo en prepararlo…entonces decidimos hacerlo. No nos importa tanto que el proyecto esté verde, o que técnicamente le falten tablas, ya sea por que el artista está empezando y no tiene experiencia, o por que los medios de los que dispone son precarios. Tampoco la escogemos por que entre dentro de nuestros gustos musicales… sencillamente nunca se sabe que ocurrirá con ese artista en el futuro.

Ya tenemos bastante ejemplos de gente y colectivos que han pasado por Niu en una fase muy embrionaria y que en algunos casos aquello fue un desastre y que al cabo de un par de años ese artista vuelve a actuar con una mini-escena a su alrededor y encima con una mejora técnica y con un carisma en escena que se transmite, y sabes que ese artista seguirá creciendo y aumentando su influencia… Unos pocos años más tarde ya lo ves en festivales de mayor calado, como Sónar o Primavera Sound, confirmando tu sospecha o tu intuición de que el olfato a la hora de escoger aquella propuesta no te falló, que era una decisión acertada apostar por ese artista, por darle una oportunidad cuando estaba empezando.



Estáis más involucrado en eventos de música electrónica ¿A qué se debe esta línea? ¿Qué propuestas destacarías en la trayectoria del Niu?
 
Por aquí pasan muchos tipos de música (pop, rock, flamenco, folk, etc) pero el vínculo con la electrónica es muy fuerte. Buena parte de productores de Barcelona han pasado por aquí para realizar sesiones y eso también ha conectado con gente del ámbito visual o más del ámbito multimedia. Muchos de ellos iniciaron su andadura en el Niu y con el tiempo han tenido repercusión notable en algunos casos, ya sea en la gestación de proyectos, sellos discográficos, e incluso festivales como el Mira o el Mutek en sus inicios.

Nosotros mismos como sala tenemos un vínculo con la escena del dub, el drum’n’bass, el jungle, el reggae, dancehall, una relación espectacular y que hemos acompañado y visto como ha crecido. Como ejemplo cabe destacar la trayectoria de la sala Upload, en el Poble Espanyol, que desde hace ya un tiempo programa en fin de semana este tipo de músicas gracias a diversos colectivos muy militantes. Hace unos años hubiera sido impensable, como también hubiera resultado impensable que se programara Bass Music en una de las salas Razzmatazz, lo cual confirma el ascenso de estos tipos de música más underground  que con el tiempo se han afianzado tras años de fiestas clandestinas y mucho trabajo de hormiguita.

Nos sentimos orgullosos de haber contribuido un poco a que esta escena en particular emerja. Por ejemplo organizamos los Domingos NIu, sesiones donde DJs de estas tendencias podían mostrar parte de todas esas músicas, con muchas restricciones claro está, ya que al no ser un club o una discoteca no podíamos poner al volumen ni en los horario que probablemente se requeriría, pero era lo único a lo que ellos podían acceder y lo único que yo podía ofrecerles.

Esta relación no se ha detenido ahí y con algunos de ellos colaboramos en el festival Poble Nou Goes Reggae en el marco de las fiestas de mayo, un festival gratuito y masivo que está centrado en sonidos provenientes de la música electrónica de raíz reggae y que la gente joven ha adoptado de forma natural, abiertos a música electrónica más allá del techno o del house y con una componente vocal importante por parte de diversos MCs.



No es frecuente encontrar locales como el Niu que apuesten por la música electrónica y que no sean clubs o discotecas o los que abren pero no mantienen la continuidad ¿A qué crees que se debe esta carencia?

Creo que es un tema fundamentalmente económico. Poble Nou concretamente ha cambiado mucho en los últimos años y es cierto que han aparecido espacios que han empezado a programar algo parecido a lo nuestro, lo cual nos parece positivo puesto que cuanta más gente se mueva alrededor de la zona más posibilidades tenemos todos de que el público pueda ver nuestras actuaciones.

Algunas salas de exposiciones han abierto las puertas a determinadas propuestas del ámbito de la electrónica, y creo que en parte para tener más movimiento de gente alrededor de las exposiciones que tienen, pero también es cierto que han habido apariciones y desapariciones muy rápidas de espacios que han empezando programando y luego lo han dejado por el sacrificio que conlleva abrir la sala para los eventos y mantener la continuidad de los mismos.

La programación cultural de base es muy desagradecida puesto que muchas veces se debe lidiar con que las actuaciones que programas no funcionan a nivel de público, o que no hay suficiente presupuesto para cubrir un determinado evento. Es una lucha constante pero hay que tenerlo claro ya que hay muchas variables, desde el tema económico, al del trato con el artista, sobre la tolerancia acerca de como te dicen las cosas lo que te pedirán, como te lo pedirán, etc. Las actuaciones pueden ir bien, algunas regular y algunas mal pero las que funcionan bien son los que que te marcan, ni que sea por los recuerdos placenteros en que tal cantante o tal artista dejo su arte en el escenario. También es cierto que los años pasan y la perspectiva que éstos te dan te permite ver de forma muy positiva la evolución a mejor de tantos y tantos artistas que han pasado por nuestros escenarios.

Volviendo al tema de  el por que de la carencia de estos espacios hay diversas razones. La primera es que no es rentable, para un bar o un club  obviamente no lo es, teniendo en cuenta que se hipoteca una tarde para un evento para el que puedan venir ocho diez o veinte personas. Luego hay otra razón de tipo cultural: en Barcelona estamos muy acostumbrados a gastarnos cien euros en un festival pero nos cuesta movernos para una propuesta nueva y pagar una entrada de cinco euros, ya que somos reacios a arriesgarnos a escuchar a alguien que no conocemos y más si ese concierto está en la otra punta de la ciudad y no digamos si se hace en otra ciudad aledaña como Cornellà o l’Hospitalet, o si llueve o si juega el Barça…

Por supuesto gracias a las ayudas públicas de ayuntamientos algunos espacios si que apuestan por esas músicas más experimentales así como espacios alternativos clandestinos, un circuito con el que nos sentimos ligados pero que queda más en el ámbito subterráneo.



Hay una industria consolidada de festivales en la ciudad orientados a los sonidos electrónicos (Sónar, Mutek, etc) ¿Qué tipo de relación tenéis con ellos ?¿Les sugerís propuestas?

Tengo un vinculo generacional con el Sonar, ya que asistí a las primeras ediciones con dieciocho años, y he visto como ha ido creciendo de unos pocos miles de asistentes a los casi cien mil de la actualidad. La apuesta por los artistas locales costó unos años, ya que las nuevas propuestas siempre venían del extranjero, pero de un tiempo a esta parte el festival se abrió a esas nuevas propuestas. En las segunda mitad de los 2000 si que estuvimos en contacto e incluso nos llamaron para ejercer de ojeadores, y proponerles artistas para los huecos de su programación.

Ese contacto nos permite cerrar el circulo y poder, en la medida de nuestras posibilidades, recomendar a los artistas que hemos visto crecer en el Niu y poder de alguna manera colocarlos en el escenario que se merecen. También hemos participado con las primeras ediciones del Mira, un festival organizado por gente que había pasado por el Niu, o también con otro festival, de corte más experimental, el LEM de Gracia, con los que tuvimos un vinculo llevando a cabo alguna actuación en nuestro espacio, en el cual se podía escuchar algunos sonidos que el festival por su temática no trataba o no estaba tan cercano.

Además de la relación con festivales de música, también tenemos relación con las artes escénicas como el festival Escena Poble Nou, más centrado en el teatro y con lo que también hemos colaborado.

No solo nos llaman de festivales de música sino también de ayuntamientos o eventos de una marca, que disponen de presupuesto, y que han necesitado igual un pintor o un artista multimedia. Como te decía es importante para nosotros hacer un poco de management y poder recomendar y conectar con algunas de las propuestas que han pasado por  este espacio.

También tenéis una actividad formativa en forma de talleres ¿Puedes explicarnos un poco estos proyectos?

Es una vertiente que nos interesa aunque hemos programado de forma intermitente, debido sobre todo a las personas que pueden coordinarlos. Hace unos años tuvimos al Instituto Fátima, muy vinculados a la tecnología, que ofrecía cursos de Ableton Live. Nos conocimos porque ellos tenían una propuesta musical que presentaron en el Niu y de aquí pasamos los talleres. Con otros hemos llevado a cabo edición de vídeo y los primeros cursos de mapping. Es un tipo de actividad con el que siempre he tenido muy buenas sensaciones por que ese triángulo entre profesor, que aporta los conocimientos, los alumnos (alrededor de diez) que aportan la matrícula y las ganas de aprender y nosotros que aportamos el espacio y la gestión administrativa funcionan muy bién. De hecho las encuestas de satisfacción son muy altas.