Estrategias creativas I - Composición con ecos

Los efectos sonoros  son una parte muy importante de la creación sonora, tanto en estudio como en directo. Son una consecuencia directa de la electrificación de la sociedad y han evolucionado a partir de las primeras aplicaciones relacionadas con la captura de los sonidos y su posterior manipulación eléctrica, ya sea para grabarlos en algún tipo de soporte, procesarlos o para amplificarlos.

En concreto la evolución de los sistemas de grabación trajo consigo la aparición de los primeros sistemas de procesamiento que hoy en día conocemos como ecos. Ya sea en forma de pedales para guitarristas o bien en forma de unidades de efectos para el estudio de grabación los ecos son una parte importante del arsenal sonoro de la producción musical y la performance en vivo.

Del morfófono y los slapback delays a la dub music y la cultura de remezcla

La estética sonora asociada a los efectos de retardo y eco se remonta no obstante varias décadas atrás. En la investigación sonora cabe mencionarse su uso por uno de los padres de la electrónica moderna, el francés Pierre Schaeffer. La experimentación con sistemas de grabación magnética durante las décadas de los años 50 y 60 dio lugar a dispositivos como los primeros samplers, los procesadores de compresión de tiempo y las unidades de eco, siendo el morfófono un ejemplo de estas últimas.
Morfófono

El uso de los ecos no se reduce a la música de vanguardia. En el ámbito de la música popular cabe reseñar su aplicación en un contexto bien distinto. Sam Phillips, descubridor de la mayor parte de talentos del primer rock’n’roll americano y fundador de los estudios y discográfica Sun Records, fue de los primeros productores en usar los retardos de manera habitual en el estudio. Sacando provecho del retardo inherente entre los cabezales de grabación y reproducción de los magnetófonos de cinta empleados en la grabación, esta vez como unidades de efecto, permitía añadir una sensación de espacio adicional mediante medios electrónicos denominada slapback delay, tal como se puede apreciar en el siguiente ejemplo de la grabación de Blue Moon Of Kentucky.

De los sistemas de magnetófono usados como efectos se dio paso a unidades dedicadas, basadas en sistemas de grabación, denominados de forma general tape delays, tape echos o ecos de cinta y que aparecen a partir de finales de los años 50. Copycat, Echoplex o el afamado Space Echo, de Roland, se convirtieron progresivamente en herramientas de creación sonora habituales en los estudios de grabación, sobre todo a partir de la década de los 70.

Si los géneros de música popular como el rock se asocian a la electrificación de instrumentos como la guitarra, cabe decir que  a la dub music se le puede aplicar lo mismo con los efectos de reverberación y eco. Productores jamaicanos como King Tubby o Lee “Scratch” Perry concibieron el estudio y sus dispositivos no como un mero espacio de transcripción, de la ejecución en vivo a la pista grabada, sino como un espacio de creación o recreación de los grabado, donde las pistas se alteran con efectos y se vuelven a mezclar, dando  lugar al concepto de remezcla (remix)  tan popular en la música electrónica de baile actual.

Obviamente los efectos de eco desempeñan un papel decisivo en esta nueva expresión musical, y ha sido imitada por estilos electrónicos deudores de la dub music, cubriendo todo el universo Bass, desde el jungle hasta el dubstep, pasando por otros géneros más alejados musicalmente, como por ejemplo el techno.

El eco como efecto rítmico

Uno de los múltiples usos que se puede hacer de los efectos de eco consiste un crear patrones rítmicos que se producen por las repeticiones aportadas por los ecos. Ello plantea una alternativa interesante para la creación musical: en vez de componer una frase musical, grabarla y posteriormente aplicarle efectos se compone la frase musical con los efectos aplicados simultáneamente. El siguiente vídeo ilustra la idea de composición con unidades de eco, en este caso usando las diferentes unidades incluidas en Ableton Live.